Miradas destructoras de rutinas
Miradas desastrosas
Miradas que hablan con un lengua mejor que cualquiera que pueda escribirse en un diccionario
Miradas que espantan el miedo y atraen a la euforia
Miradas cuyos poetas han instentado reflejar sin aterrizar en la tuya
Miradas que desconocen la prosa y las palabras porque son tan difíciles de escribir que requieren un vocabulario que no se ha inventado aún
Miradas acompañadas de pestañas conferentes de deseos
Miradas derrochantes de lágrimas tan amargas que cualquiera se dejaría el culo por secarlas
Miradas de auxilio, acompañadas de una nota mental que te recuerda que te estás enamorando.
En el hipotético caso de que pase, grita contra los cuatro vientos un auxilio bien alto.

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