y de repente te sientes eufático, el cielo es más azúl desde que decidiste sonreír, sientes la sangre corriendo por tus venas y estás expectante a lo que te depara este nuevo día, me gustaría que os paraseis a mirar a vuestro alrededor y agradecer, sentir amor hacia la vida y dejaros asombrar por lo que os rodea, aferraros a lo que de verdad quereis y te hace sentir vivo por dentro, si os fijais no hay límite para sentirse bien y feliz, actuamos con la ilusión o la desgana con la que nos sintamos, ya sea por algo que nos ha pasado o alguna razón desconocida, eso significa que como te sientes ahora mismo esta construyendo tu futuro, os voy a decir algo, el mundo no es solo alegría y color, es capaz de tenerte sometido a golpes y caídas y no puedes dejar que eso pueda contigo, ni con tu manera de sentir, muchas veces tenemos nuestra vida en automático, es decir, que actuamos y nos sentimos por las circunstancias en las que nos encontramos, y eso para mí es un error, ¿por qué no cambias el automático por manual? ¿por qué no seleccionar como te quieres sentir en cada momento?, si el mundo te da en las costillas tu decides levantarte con fuerza o dejar que te destruya por dentro.
lunes, 22 de junio de 2015
Despegue
Y ahora que nos hemos atrevido a agitar las alas,
A volar,
Solo pido que si caemos al suelo,
Sea para bailar bajo la lluvia nuestras canciones favoritas,
Para pegar brincos en la ciudad de las cinco estrellas,
Saltar de alegría,
Bajo las fuentes de sus parques
En las que como niños,
jugamos a mojarnos,
A empaparnos,
A reírnos y a abrazarnos.
Bailar y tocar las cuerdas de la guitarra en sus espacios abiertos,
En sus esquinas,
En sus calles y avenidas
Por la noche o por el día.
Los paseos los dejamos para París y sus noches estrelladas, encendidas,
Venecia con sus barcas,
o Madrid y sus rincones,
me es igual.
Pienso conquistar,
Las cervezas y los bares
de cada lugar de este mundo,
Alemania, Bruselas...
Y después, tus ojos,
Tus mañanas con el pie izquierdo,
al fin y al cabo tu mundo,
[nuestro mundo].
Porque mundo merece llamarse,
Mi mundo,
Mi vida,
mereces llamarte.
Tú me has llevado al cielo
Y me has sacado de contexto
En cuanto vi tus ojos cerrarse,
Y tu corazón abrirse,
Mientras te quedabas dormido a los pies,
De mi cama,
Leyendo los sentimientos de poetas con co-razones rotos,
Esperando ser cosidos como tú me cosiste a mí,
Con tu risa,
[con o sin cordura.]
Me reviviste la ilusión
Y me enseñaste a soñar
A volver a volar.
Y yo solo puedo darte las gracias,
o mi vida.
Escapatorias
Escapa de todo lo que te estanque, lo que te ate a una realidad que no te pertenece, que se envuelva en otras sábanas que no son las tuyas, escapa, de todo y de todos los que no aumenten tu amor propio y te produzcan inferioridad, escapa de lo tóxico envuelto de envidia, escapa de todo aquello que no te de ganas de echar a volar, porque alas tenemos todos si nos proponemos agitar los brazos, así que coge tus maletas, cargadas de lluvia como diría Sabina, y escápate, a la vuelta de la esquina quizá, pero escapa
Miradas de auxilio
Miradas victoriosas ante batallas desafiantes
Miradas destructoras de rutinas
Miradas desastrosas
Miradas que hablan con un lengua mejor que cualquiera que pueda escribirse en un diccionario
Miradas que espantan el miedo y atraen a la euforia
Miradas cuyos poetas han instentado reflejar sin aterrizar en la tuya
Miradas que desconocen la prosa y las palabras porque son tan difíciles de escribir que requieren un vocabulario que no se ha inventado aún
Miradas acompañadas de pestañas conferentes de deseos
Miradas derrochantes de lágrimas tan amargas que cualquiera se dejaría el culo por secarlas
Miradas de auxilio, acompañadas de una nota mental que te recuerda que te estás enamorando.
En el hipotético caso de que pase, grita contra los cuatro vientos un auxilio bien alto.
miércoles, 17 de junio de 2015
Estaciones
A día de hoy me gusta hacer una reflexión sobre los cambios estacionales sobre mi vida, se está acabando el curso y después de esto llega el verano, eso con lo que llevamos soñando todo el frío invierno, pero sabéis que, yo siempre he sido más de inviernos y de noches de lluvia, será por mi estúpida metáfora de comparar el amor con una manta, o en mi caso, siete, sí, en las noches de diciembre me siento protegida bajo mi manta y me gusta subir las persianas para escuchar mejor la lluvia, en cambio en verano siento pánico al quitar mi manta, porque cuando me duermo es como si me faltara algo, como si me faltara algo que me protegiera del mundo, como si me faltaras tú, por eso, bajo las persianas con miedo de que me ciegue la luz por la mañana, con miedo de que a alguien se le ocurra aparecer en mi vida creando ese vínculo de dependencia que cuesta tanto romperse, cegándome con su sonrisa y que yo no tenga más remedio que dejarme llevar y disfrutar de las vistas para luego darme de bruces contra el suelo, Loreto dice 'si nos da miedo el amor es porque hubo una vez que nos hicieron daño' y Loreto una vez más tiene razón.
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