Y recuerdo el sabor de ese chocolate caliente para empezar el día de esquí y el sabor de la cerveza con el que acababa, y ahí lo único que nos dolían eran los pies que nos habían sostenido en uno de los mejores días de nuestras vidas, el otro dolor que hemos sufrido se había quedado sumergido en el olvido, porque por fín habiamos entendido que quien nos quiere de verdad nos levantaría de la nieve cuando nos caíamos de la risa y nos levantaría cuando nos había empujado eso a lo que creíamos llamar amor, y nos lanzábamos por aquella ladera, sin importar las rocas, ni los baches, ni las placas de hielo ni de miedo, porque yo sabía que tenía una mano que me levantaría, como siempre, y también podía asegurar que en el caso de jugármela, no me jugaría menos que la vida por alguien a quien quiero de verdad, la única sensación era el viento de cara, la adrenalina, lo alto que puedes llegar a cantar tu canción favorita con tu hermana de distinta sangre y lo ridícula que resultas al bailar con unos esquís puestos. Sensaciones que te hacían sentir llena, y en tu mano derecha tenías la copa vacía, y después la vuelta a casa de Marchica comentando la noche y tarareando esa canción mientras los copos de nieve caían y teñían de blanco nuestros gorritos de pompón. Y es que entre en unas montañas hemos creado nuestro hogar, un lugar que ha visto una de mis sonrisas más sinceras que siempre sabías sacarme. Qué ganas de seguir escribiendo historias en buena compañía y qué poco queda para que vuelvan nuestros viajes
lunes, 31 de agosto de 2015
Navidades
Abro los ojos para mirar esa fotografía, subo el volumen para que cada uno de los acordes de esa canción me transporte a aquellos grandes momentos en los que creía estallar de felicidad, esas frías rutinas de diciembre en las que para encontrar el calor bastaba con encender la chimenea y el abrazo de mi mejor amiga, y recuerdas, recuerdas todas esas veces en las que me subía a un telesilla y me paraba a observar lo inmenso que puede llegar a este sitio al que apoderamos mundo, y me doy cuenta de que sin ciertas personas no podría vivir, que al final son las únicas que en el tema de querer saben ponerse a mi altura, que saben querer a lo grande , que no está en sus planes echarme de sus vidas, que al final los únicos que importan son los que se quedan para verme luchar la partida, los que se quedan hasta el final, que los demás, están muy demás.
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